martes

La guerra de los dioses

Realmente. La cosa realmente no tiene nombre. ¿Qué extraña y perversa maldición cayó desde el inicio de los tiempos sobre esa tierra yerma llamada Santa? Se trata de uno de los parajes más pobres y desolados del mundo. No hay yacimientos ni de petróleo ni de minerales. Apenas hay agua. Los escasos y escuálidos ríos son prácticamente de estiaje. Y cultivar ahí una brizna de olivo representa toda una proeza.

Lo que sí hay son hombres. Muchos. Que se aferran con una tenacidad feroz a esa tierra triste y sombría. ¿Cómo explicarlo? Así ha sido desde siempre y así será para siempre, por los siglos de los siglos. Hay hombres. Y hambre y sangre. Mucha. Y hay rezos, muchos. Oran a sus dioses, cada uno al suyo. A alguna de las tres deidades que se disputan el territorio: Alá, Jehová y el Dios de los cristianos.

A lo mejor es eso: quienes se empeñan en permanecer ahí y en defender su feudo a sangre y fuego son los dioses. No los hombres. Y los hombres se ven arrastrados por la mítica y la mística que sus respectivos dioses les imponen. Y no hay nada qué hacer. Donde manda capitán, no gobierna marinero. Donde reina el altísimo, no rige el feligrés.

Es la guerra de los dioses. En la antigua Judea, en la antigua Palestina, en la antigua Israel, en la antigua Fenicia, en la antigua Canaán, las guerras se han sucedido durante milenios, de manera interminable. Tan pegadas que podríamos hablar de una sola guerra. La guerra eterna.

Dicen que no es ahí exactamente el lugar elegido para dar origen al hombre. Aseguran los antropólogos que es muy cerquita, en el cuerno de África, en el actual resort de los piratas. Pero hay que atravesar el Mar Rojo. Lo que sí es seguro es que es ahí donde nace la civilización. Valiente civilización. Quién sabe quién fue el primero que decidió cruzar el canal de Suez, que aún no existía, y estacionarse por allá. ¿Qué le gustó, qué le convino, qué lo inmovilizó? Pero pinche idea, me cae.

A lo mejor, también, tiene que ver el que es el punto de confluencia de los tres continentes. Los únicos tres que existían hasta anteayer. Pero así que diga uno qué tanta geografía sabían aquellos hombres y qué tan precisos mapas habían elaborado, pos no. Pero la geografía y la historia tienen su propia dinámica y sus propios misterios.

He ahí un término clave: misterio. En el Oriente Medio habita un misterio. Un misterio clave. La cantidad de masacres terroríficas, inverosímiles, que han ido teniendo lugar en ese paisaje agobiante, en nombre del misterio, es estremecedora. El antiguo testamento describe muchas, pero muchas más se le barrieron, por antiguas, y otras muchas ocurrieron después.

El número de pueblos que han pasado por esas colinas, en el fondo del fondo del Mediterráneo, también es innumerable. Ni crea que voy a intentar una lista, ni que fuera parcial. Es inabordable. Y todos llegaban a partirles la madre a los que ya estaban ahí. ¿Por qué? ¿Qué disputaban? Ni ellos mismos lo sabían. El misterio.

De los últimos en llegar fueron los árabes, en el siglo VII de nuestra era. Después irrumpieron Alejandro Magno, Eduardo VII de Inglaterra y George W. Bush. Entre otros. Los musulmanes, que todavía no sabían que eran musulmanes, se asentaron. Matando a quien se les ponía enfrente. Y dejándose matar, también digámoslo, por el que, al ponérseles enfrente, resultaba más fuerte que ellos. A fin de cuentas, sin embargo, establecieron su hegemonía. Los árabes no sólo conquistaron, colonizaron.

Había ahí, sin embargo, un problema que ellos desconocían y que no había manera que conocieran. Los judíos. Ellos habían sido expulsados de su tierra, mil años antes, por Nabucodonosor II, el babilonio. Fue la primera diáspora. Muchos mosaicos se propusieron y lograron quedarse, sin embargo, la segunda se produjo en el año 70 de nuestra era, ante la represión atroz que desencadenó el general y futuro emperador romano Tito. La tercera tuvo lugar 60 años más tarde, cuando fue ahogada en sangre la rebelión de Bar Kojba, de los hebreos rejegos que permanecían ahí.

La cosa es que los judíos no se disolvieron en las naciones a las que fueron llegando, como hacen todos los migrantes decentes. Ellos no. No se desnaturalizaron y permanecieron judíos. Milenios enteros. Con sus costumbres, su religión, incluso sus hábitos culinarios y vestimentarios. Eso no estaba previsto. No hay precedente histórico de algo así. A no ser el de los gitanos, pero ya es otra historia. Y otro misterio.

Lo peor de todo, sin embargo, es que los judíos querían regresar a esa pinche tierra estéril, buena para nada. A la que ellos consideraban, dos mil años después, su tierra. Así se los ordenaba, por lo visto, Jehová.

Y regresaron. De qué manera regresaron. Gracias a Hitler. Gracias a la bestialidad del holocausto, las naciones del mundo se proponen encontrar una solución final (término nazi) a la cuestión judía. En 1947, la flamante ONU decide la creación del Estado de Israel en la antigua Judea, dividiendo la antigua colonia británica, Jordania, en dos partes: una árabe, la actual Jordania, y otra judía, el actual Israel.

Ello provoca un desaguisado. No podía ser de otra manera. La creación de todo Estado es sangrienta. En la gestación de todo ser humano existe una cogida. Y en la de todo país, también. En la génesis de cualquier país hay los cuatro líquidos esenciales: sangre, sudor, lágrimas y semen.

Del flamante Estado israelí no se corre a nadie ni se expropia nada. De hecho, actualmente, cerca de 20% de la población de Israel es árabe. Pero les cambian la jugada. Y Alá les prohíbe que se instalen ahí los herejes. Muchos, por ello, se van, por propia decisión. Otros se quedan, y hoy, contrariamente a los que nos sirven las versiones maniqueas, sostienen una convivencia armónica con los judíos. Unos van a comprar a la recaudería del otro y el otro toma café apaciblemente en el bar del uno.

Pero el conflicto está armado. Si los dejaran solos, seguro se entendían. A pesar de los dioses. Pero no. Ahí están los game masters, el poder mundial, los señores del capital, que atizan el fuego y amarran navajas. Quién sabe por qué y para qué. No es como Irak, manantial de oro negro. Allí no. No van a sacar nada, más que sangre y dominio. Criterios estratégicos que a nosotros se nos escapan, a pesar de Alfredo Jalife.

La cuestión, una de las facetas de la cuestión, es que los árabes actuales se erigen como racistas, como nazis elevados al cubo. No solamente hay que echar a los judíos al mar, sino que hay que exterminarlos de la faz de la Tierra. Goebbels, desde el purgatorio, los envidia. La Carta de la organización Hamas pone los pelos de punta. Afirma que los judíos son los culpables de todos los males sobre la Tierra. De guerras, hambrunas, enfermedades y crisis. De todas. Hay que aniquilarlos. Como al bacilo del cólera. Como al demonio, que no existe en el Corán.

Le acabo de decir que hay muchos árabes que viven en Israel. Es impensable, del todo, que un judío viva en un país árabe. La sola idea mueve a risa. Aunque el judío en cuestión sea pro árabe. Que los hay y muchos. En Israel hay a cada rato manifestaciones pro Palestina. Pensar en el recíproco provoca ya no risa, sino hilaridad incontenible. Cuando no lágrimas.

Soy ferviente partidario de la libertad y la independencia del pueblo palestino. Que ni qué. Pero no voy a dejar de creer que los judíos tienen el mismo derecho a defender la tierra que consideran suya. Y que como tal han trabajado. La tierra es de quien la trabaja, dijo un ranchero cercano a mi corazón. Y la arena también. Y un territorio rodeado de enemigos enrabiados no es, créame, una situación fácil.

Pa’ acabarla de amolar, por ahí están también los cristianos, los entrañables maronitas del Líbano y los coptos de Egipto, nomás mirando. A ver a qué hora les toca. Les vuelve a tocar. En fin. Ese nudo, a pesar de lo que dice la topología, no tiene solución. No es que no haya a quién irle. Es que le va uno a todos. Si es la guerra de los dioses, que la resuelvan los dioses. Pero, por lo visto, no quieren. Les gusta, a los tres, la sangre.


Marcelno Perelló. El Excelsior

Etiquetas: ,

lunes

Los bombazos

A veces me preocupa lo que veo y leo; más bien, muchas veces.

Como la mayoría de ustedes, he estado condenado a ver películas gringas durante gran parte de mi vida. En las películas gringas siempre hay buenos y malos e invariablemente, el malo siempre pierde, por más cerca que esté de ganar y no importa cuan brillante sea su plan. ¿Recuerdan quiénes eran los malos en la década de los 70 y 80? Rusos. ¿Y en la década de los 40? Los nazis. Siempre se distinguen por razas y la razón es muy sencilla: la sociedad gringa es tonta como masa y necesita que se le diga qué hacer y qué pensar; pero de eso la gente no tiene ninguna culpa; viven todos los días idolatrandos sus marcas comerciales, comiendo su comida rápida, viviendo su modo americano de vida y no se detienen a pensar porque no lo necesitan; así hoy el objetivo de toda la nación son los terroristas.

Primero que nada quiero expresar mi admiración por estos personajes y mi repudio a utilizar la palabra "terrorista" con ellos. Caso por caso nos llevaría mucho tiempo desentrañar todas las razones de cada movimiento armado en el mundo; aunque todos tienen un denominador común: la libertad. Los hermanos iraquíes viven desde hace varios años una invasión grosera por el ejercito más poderoso del mundo. Todos podemos calcular que una nación como Irak no puede expulsar al invasor como se hacía antes; no hay ni armas, ni recursos para hacerlo, máxime si tu contraparte duerme frente a tu casa. Entonces ellos han elegido la manera más fácil de ir de a poco minando su confianza: de a muertito diario, deben llevar ya una considerable suma de soldados estadounidenses finados. Está claro que provocan terror, pero en las filas contrarias, claro, ese es el chiste. Pero desde ningún punto de vista se comete un crimen a la humanidad, ya que si hay una guerra debe haber bajaes en ambos lados. Así como el ejército Británico y Español tuvieron su oportunidad en el campo de batalla desértico, así ellos tuvieron su dosis de amargura al ver volar sus trenes. Yo sólo veo justicia.

Más allá de si es o no la vía correcta, la búsqueda de la libertad casi siempre ha sido a base de movimientos armados, todos ellos vituperados en su tiempo, pero mitificados al paso de los siglos. ¿O ustedes piensan que el cura Hidalgo se la pasó bomba mientras conspiraba contra la corona hispánica? Haciendo un chiste, un amigo mío piensa que también nosotros debíamos tener una Avenida de los Terroristas, con su glorieta llena de mero, emos y todo.

Yo digo todo esto para tratar de explicarme el hecho de que alguien detonara dos bombas en plena ciudad de Morelia en medio de un montón de gente. Así como los gringos tienen su guerra contra el terrorismo, nosotros (según el presidente) la tenemos contra el narcotráfico y, como sucede al otro lado del río Bravo, también acá el primer culpable fue algún cártel de la droga, sólo que a diferencia de Estados Unidos, en estas tierras hay gente que piensa. Y yo digo que es un poco más complicado que acusar al llamado crímen organizado.

¿Quién es el beneficiado del atentado? El narco claramente no lo es, a menos que mi visión esté limitada por la oficina tan pequeña que ocupo, yo no veo por donde ellos hayan ganado algo. Cuando ellos necesitan eliminar a alguien, van a su casa y, según he visto en el Noticiero de López-Dóriga, no dejan ni un testigo; de igual modo cuando quieren imponer respeto y miedo, simplemente van contra sus agresores, les cortan la cabeza y los ponen en alguna pose graciosa. Pero no atacan a la gente, ya que muchos de ellos viven bajo la protección popular. Sé bien que no son angelitos ni nada por el estilo, pero si exploramos bien sus mentes y sus razones, no hay ninguna pista que nos lleve hacia allá.

Pensar en una persona importante como blanco es hasta estúpido. La gente importante no se junta con su pueblo.

Hace unos días se aprobó un presuspuesto que en "tiempos de paz" sería altamente discutible. Se aumentó en no sé que porcentaje el gasto para la seguridad pública y se disminuyó el gasto en casi todas partes, menos en el rubro de las balas y los palos. Si yo tuviera que defender una propuesta con la poca autoridad que ya le queda a Felipe Calderón yo fabricaría alguna razón para que mi opción tuviera lugar por mucho que fuera polémica. En medio de marchas por la paz y la justicia en nuestro país, decapitados en la marquesa y bombazos en las plazas públicas parece poco discutible que los policías del universo ganen más dinero. Y qué mejor manera de tener de tu lado al ejército que subirles el sueldo... creo que todos me siguen a donde voy. La situación nacional es tan complicada que no tarda en estallar una revolución (no se asusten, puede ser sin armas) y el gobierno federal necesitaría su fuerza pública leal. En un principio pensé que se trataba de un caso aislado (no se sorprendan si el culpable confiesa locura piromaníaca) porque yo no tendría corazón ni conciencia para mandar a alguien a matar personas, pero yo no soy militar, apenas soy un químico que a duras penas puede mandar paquetes por DHL. Hoy ya no pienso que el gobierno tenga las manos del todo limpias en este asunto, no sería la primera vez...

Conste que yo veo mucha tele y como hot cakes los sábados para desayunar, así que no se me tome en serio. Yo solo pienso y cada que lo hago, me preocupa que hoy la respuesta para todo sean unos cuates que venden droga... Es que simplemente me parece un mundo más complicado que eso.

Etiquetas: ,

jueves

El gran error del mundo

Yo creo que no deberíamos buscar terminar con la pobreza, lo que debemos buscar es terminar con la riqueza.

Y no nos hagamos bolas, terminar con los ricos es más fácil porque son menos y se dedican a vivir de los pobres...

Etiquetas:

martes

El plátano, parábola de nuestro tiempo

"Debajo de los encabezados que hablan de carestía de alimentos y gobiernos tambaleantes, existe un hecho casi inadvertido: los plátanos mueren. Este alimento, más consumido incluso que el arroz o las papas, tiene su propia forma de cáncer. Se trata de un hongo conocido como enfermedad de Panamá, que da a la fruta un color rojo ladrillo y la vuelve incomible.

No hay cura. Todos los frutos perecen conforme se propaga, lo cual ocurre de prisa. Pronto –entre 10 y 30 años– la fruta amarilla y cremosa que conocemos no será más.

La historia del ascenso y caída de este alimento puede verse como una extraña parábola sobre las corporaciones que cada vez dominan más al mundo y adónde nos están llevando.

El plátano parece un espléndido producto de la naturaleza, pero eso es una dulce ilusión. En su forma actual, su creación fue bastante deliberada. Hasta hace 150 años existía gran variedad de plátanos en las selvas del mundo, los cuales se consumían siempre en las zonas cercanas. Algunos eran dulces; otros, amargos. Los había verdes, morados o amarillos.

Un consorcio llamado United Fruit sacó de la selva un tipo en particular –conocido como Gros Michael– y decidió producirlo en masa en enormes plantaciones, y distribuirlo por el mundo en barcos frigoríficos. El plátano se estandarizó en un modelo amigable: amarillo, cremoso y cómodo de llevar en la lonchera.

Hubo allí una chispa de genio empresarial, pero United Fruit ideó un cruel modelo de negocio para llevarlo a cabo. Como explica el escritor Dan Koeppel en su brillante historia Banana: the fate of the fruit that changed the world (Plátano: el destino de la fruta que cambió al mundo) funcionó así: encuentra un país débil. Asegúrate de que el gobierno sirva a tus intereses. Si no lo hace, derrócalo y remplázalo por uno que sí. Quema sus selvas y construye plantaciones de plátano. Haz que los nativos dependan de ti. Aplasta cualquier brote de sindicalismo. Y luego, ¡lástima!, hay que ver morir los plantíos de plátano por una enfermedad que se disgrega por el mundo. Si eso ocurre, arrójales toneladas de químicos, a ver si sirve de algo. Si no, pásate al país de al lado y vuelve a comenzar.

Parece una exageración hasta que uno estudia lo que pasó. En 1911 el magnate platanero Samuel Zemuray decidió convertir a Honduras en su plantación privada. Reunió algunos gángsteres internacionales, como Guy Ametralladora Maloney; montó un ejército privado e invadió la nación, instalando a un amigo de presidente.

El término “república bananera” se inventó para describir las dictaduras serviles que se crearon para favorecer a las empresas del plátano. A principios de la década de 1950, el pueblo guatemalteco eligió a un profesor de ciencia llamado Jacobo Arbenz, porque prometió redistribuir parte de los fincas bananeras entre los millones de campesinos sin tierra.

El presidente estadunidense Eisenhower y la CIA (encabezada por un ex empleado de United Fruit) giraron instrucciones de matar a esos “comunistas”, haciendo notar que “martillo, hacha, pinzas, desarmador, atizador de fuego o cuchillo de cocina” eran buenos métodos para ese fin. Luego la tiranía con la que los remplazaron asesinó a más de 200 mil personas.

Pero, ¿en qué forma se relaciona esto con la enfermedad que hoy diezma los platanares del mundo? Las pruebas indican que, aun cuando vendan algo tan inocuo como los plátanos, las corporaciones se estructuran para hacer una sola cosa: maximizar las ganancias de sus accionistas. Si no hay normas que las contengan, harán lo que sea por maximizar las ganancias a corto plazo, lo cual conducirá a conductas como destruir el medio ambiente que explotan.

No mucho después que la enfermedad de Panamá comenzó a matar plátanos, a principios del siglo XX, científicos de United Fruit advirtieron al consorcio que cometía dos errores. Uno era construir un gigantesco monocultivo: si todos los plátanos eran de la misma especie, una enfermedad que entrara en la cadena en cualquier lugar del planeta se propagaría con rapidez. ¿La solución? Diversificar las variedades que se producían.

Las normas de cuarentena de la empresa también eran una calamidad. Hasta las personas encargadas de prevenir la infección entraban en plantíos sanos con suelo infectado adherido a sus botas. Pero las soluciones a los dos problemas costaban dinero, y United Fruit no quería pagar. Optó por maximizar ganancias hoy, suponiendo que podría abandonar el negocio del plátano si las cosas salían mal.

Así pues, para la década de 1960 el Gros Michel, que United Fruit había empacado como el único plátano auténtico, estaba muerto. La compañía buscó un remplazo inmune al hongo y al fin dio con el Cavendish (el tabasco, pues). Era más pequeño, menos cremoso y muy fácil de magullar, pero no había de otra.

Pero, como en una secuela de película de horror, el asesino volvió. En la década de 1980, el Cavendish enfermó también. Ahora está muriendo; su inmunidad era un mito. En muchas partes de África la cosecha ha caído 60 por ciento. Existe consenso entre los científicos de que el hongo acabará infectando todos los plátanos de esa variedad en el mundo. Tal vez habría alguna especie que pueda adaptarse como Plátano 3.0, pero son tan diferentes que parecen una fruta del todo diferente y mucho menos apetitosa. El contendiente más probable es el Goldfinger, que es más rígido y agrio: se le conoce como “la banana ácida”.

Gracias a la mala conducta corporativa y a los límites físicos, parece que estamos en un callejón sin salida. La única esperanza parecería ser un plátano genéticamente modificado para resistir la enfermedad de Panamá. Pero es una posibilidad remota, y encontraría mucha resistencia: ¿a quién le gustaría un banana split hecho con un plátano que contuviera genes de pescado?

¿Hay una parábola de nuestro tiempo en este licuado de plátano, sangre y hongos? Durante cien años, un puñado de corporaciones recibieron una fruta espléndida y se les permitió hacer lo que quisieran con ella. ¿Qué ocurrió? Para exprimirle hasta la última gota de ganancia, destruyeron democracias, quemaron selvas y acabaron matando la fruta misma.

Pero, ¿acaso hemos aprendido? Por todo el mundo, políticos como George Bush y David Cameron nos dicen que regular las corporaciones es “una amenaza” que hay que “combatir”; incluso sostienen que debemos dejar en sus manos el clima del mundo. Para mí, sería una locura."

Johann Hari. Why bananas are a parable for our times. Tomado de la Jornada. El original en inglés acá.

Etiquetas: ,

Spot bloggero

¿Han notado lo increíblemente pocas que son nuestras necesidades? Y hablo de lo que en realidad se necesita para sobrevivir: comer, dormir y algo de ropa (digo, uno es pudoroso); pero creo que resueltos estos tres verbos, se puede subsistir sin problema alguno.

Esto lo digo porque ayer, mientras esperábamos al camión, Nohé y yo comenzamos a pensar en lo que se está conviertiendo la economía de la gente. Y pensándolo bien, esto tiene mucha relación con casi todo lo que sucede en el mundo actual.

Todos los días, estamos sujetos a un bombardeo abrumador de publicidad. Dicha publicidad nos hace sentirnos necesitados de tal o cual producto y esa necesidad nos hace comprar. El mundo actual no está diseñado para nada más que comprar y vender. Porque en realidad yo no necesito un celular nuevo, ni una computadora, ni un coche y casi nada de lo que me ponen por enfrente los amos del mercado. Es cierto que al inicio de este escrito dije que se necesita ropa, pero da exactamente lo mismo un pantalón Levis que uno marca Cimarrón o de los que hacen en el taller que está por mi casa. Vender y comprar una marca se me hace de lo más estúpido que podamos hacer como humanidad y sin embargo, la marca de nuestra ropa nos hace distintos a los demás.

Yo he defendido a capa y espada desde hace mucho tiempo la idea de que todos somos iguales en todos los sentidos; tenemos los mismos derechos y dentro de esos derechos, está el tener aspiraciones comunes. No existe una sola razón por la cual un hombre o una mujer tenga acceso a algo mejor que otro por el simple hecho de vestir un traje de Versache o unos lentes Armani (esto sólo por enumerar dos cosas básicas) y no hay razón por la cual haya gente que tenga que resignarse a la miseria. Este ambiente consumista muy lejos de hacer nuestras vidas mejores nos hace ver a nuestro prójimo como alguien que no es igual a nosotros, es decir, son superiores o son inferiores. Porque los términos de "naco" y "gente bien" o "gente bonita" no tienen cabida en un vocabulario pensante. Existen, tanto que las acabo de escribir, ¿pero ustedes de verdad creen que deban hacerlo?

A mí me gustaría suponer, como se suponen las estrellas en el día, que estoy hablando de cosas evidentes y sin embargo, con tristeza, noto a cada día que no es así. Hay muhca gente muy suceptibe a esto que les cuento, fíjense bien en el comportamiento del público, observen sus frases, sus poses, su ropa: el simple hecho de trarer algo de "moda" nos indica quién va ganando en la lucha por su mente. La publicidad nos ha hecho dependientes completamente de estos artilugios y nos ha hecho olvidar o confundir otras razones, por ejemplo la felicidad confundida con la satisfacción de haber coprado algo deseado. Estas tácticas son otras formas de escalvizar a un pueblo; así, publicidad y religión nos quitan la libertad.

Este mismo consumismo hace que el mundo sea un lugar peor. Para comprar, se necesitan cosas que vender, para hacer esas cosas, se necesita una industria que consume recursos, recursos que en su mayoría son irremplazables. ¿Y si hay mercancía de más? Muy simple, se destruye para que el precio en el mercado no baje demasiado, porque si baja, habrá problemas económicos, habrá desempleo y habrá una pobreza debida a la abundancia. ¿Y si no hay gente para comprar? Bueno, vean las noticias y empiecen a ver como los gringos comienzan a sufrir estas cosas que debe haber gente que entienda más que yo.

Lo verdaderamente triste del asunto es que últimamente esto mismo está pasando con casusas que en un tiempo fueron justas. La democracia hoy en día está en su pleno apogeo, pero esta democracia no es esa idea romántica del gobierno del pueblo, hoy es el dominio del pueblo por la masificación del poder. Pan y circo, como dirían los romanos, que tanto sabían de conquistar pueblos. Hoy en día ideas como el socialismo, la libertad, la "izquierda" política y todo esto por lo que mucha gente dió sus vidas tiempo atrás, se ha convertido en un ardid para llegar al poder. Poder que luego se traducirá en cantidades groseras de dinero, dinero que servirá para comprar cosas, cosas que venden los publicistas. Es triste pero es.

¿Cómo sería todo si fuera diferente?

Mis amigos, ésta es la pregunta clave.

Etiquetas: , , ,

Con silencio

Queridos compatriotas:

Les prometí el pasado viernes 15 de febrero que en la próxima reflexión abordaría un tema de interés para muchos compatriotas. La misma adquiere esta vez forma de mensaje.

Ha llegado el momento de postular y elegir al Consejo de Estado, su Presidente, Vicepresidentes y Secretario.

Desempeñé el honroso cargo de Presidente a lo largo de muchos años. El 15 de febrero de 1976 se aprobó la Constitución Socialista por voto libre, directo y secreto de más del 95% de los ciudadanos con derecho a votar. La primera Asamblea Nacional se constituyó el 2 de diciembre de ese año y eligió el Consejo de Estado y su Presidencia. Antes había ejercido el cargo de Primer Ministro durante casi 18 años. Siempre dispuse de las prerrogativas necesarias para llevar adelante la obra revolucionaria con el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo.

Conociendo mi estado crítico de salud, muchos en el exterior pensaban que la renuncia provisional al cargo de Presidente del Consejo de Estado el 31 de julio de 2006, que dejé en manos del Primer Vicepresidente, Raúl Castro Ruz, era definitiva. El propio Raúl, quien adicionalmente ocupa el cargo de Ministro de las FAR por méritos personales, y los demás compañeros de la dirección del Partido y el Estado, fueron renuentes a considerarme apartado de mis cargos a pesar de mi estado precario de salud.

Era incómoda mi posición frente a un adversario que hizo todo lo imaginable por deshacerse de mí y en nada me agradaba complacerlo.

Más adelante pude alcanzar de nuevo el dominio total de mi mente, la posibilidad de leer y meditar mucho, obligado por el reposo. Me acompañaban las fuerzas físicas suficientes para escribir largas horas, las que compartía con la rehabilitación y los programas pertinentes de recuperación. Un elemental sentido común me indicaba que esa actividad estaba a mi alcance. Por otro lado me preocupó siempre, al hablar de mi salud, evitar ilusiones que en el caso de un desenlace adverso, traerían noticias traumáticas a nuestro pueblo en medio de la batalla. Prepararlo para mi ausencia, sicológica y políticamente, era mi primera obligación después de tantos años de lucha. Nunca dejé de señalar que se trataba de una recuperación “no exenta de riesgos”.

Mi deseo fue siempre cumplir el deber hasta el último aliento.

Es lo que puedo ofrecer.

A mis entrañables compatriotas, que me hicieron el inmenso honor de elegirme en días recientes como miembro del Parlamento, en cuyo seno se deben adoptar acuerdos importantes para el destino de nuestra Revolución, les comunico que no aspiraré ni aceptaré —repito— no aspiraré ni aceptaré, el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe.

En breves cartas dirigidas a Randy Alonso, Director del programa Mesa Redonda de la Televisión Nacional, que a solicitud mía fueron divulgadas, se incluían discretamente elementos de este mensaje que hoy escribo, y ni siquiera el destinatario de las misivas conocía mi propósito. Tenía confianza en Randy porque lo conocí bien cuando era estudiante universitario de Periodismo, y me reunía casi todas las semanas con los representantes principales de los estudiantes universitarios, de lo que ya era conocido como el interior del país, en la biblioteca de la amplia casa de Kohly, donde se albergaban. Hoy todo el país es una inmensa Universidad.

Párrafos seleccionados de la carta enviada a Randy el 17 de diciembre de 2007:

”Mi más profunda convicción es que las respuestas a los problemas actuales de la sociedad cubana, que posee un promedio educacional cercano a 12 grados, casi un millón de graduados universitarios y la posibilidad real de estudio para sus ciudadanos sin discriminación alguna, requieren más variantes de respuesta para cada problema concreto que las contenidas en un tablero de ajedrez. Ni un solo detalle se puede ignorar, y no se trata de un camino fácil, si es que la inteligencia del ser humano en una sociedad revolucionaria ha de prevalecer sobre sus instintos.

”Mi deber elemental no es aferrarme a cargos, ni mucho menos obstruir el paso a personas más jóvenes, sino aportar experiencias e ideas cuyo modesto valor proviene de la época excepcional que me tocó vivir.

”Pienso como Niemeyer que hay que ser consecuente hasta el final.”

Carta del 8 de enero de 2008:

"Soy decidido partidario del voto unido (un principio que preserva el mérito ignorado). Fue lo que nos permitió evitar las tendencias a copiar lo que venía de los países del antiguo campo socialista, entre ellas el retrato de un candidato único, tan solitario como a la vez tan solidario con Cuba. Respeto mucho aquel primer intento de construir el socialismo, gracias al cual pudimos continuar el camino escogido.”

”Tenía muy presente que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”, reiteraba en aquella carta.

Traicionaría por tanto mi conciencia ocupar una responsabilidad que requiere movilidad y entrega total que no estoy en condiciones físicas de ofrecer. Lo explico sin dramatismo.

Afortunadamente nuestro proceso cuenta todavía con cuadros de la vieja guardia, junto a otros que eran muy jóvenes cuando se inició la primera etapa de la Revolución. Algunos casi niños se incorporaron a los combatientes de las montañas y después, con su heroísmo y sus misiones internacionalistas, llenaron de gloria al país. Cuentan con la autoridad y la experiencia para garantizar el reemplazo. Dispone igualmente nuestro proceso de la generación intermedia que aprendió junto a nosotros los elementos del complejo y casi inaccesible arte de organizar y dirigir una revolución.

El camino siempre será difícil y requerirá el esfuerzo inteligente de todos. Desconfío de las sendas aparentemente fáciles de la apologética, o la autoflagelación como antítesis. Prepararse siempre para la peor de las variantes. Ser tan prudentes en el éxito como firmes en la adversidad es un principio que no puede olvidarse. El adversario a derrotar es sumamente fuerte, pero lo hemos mantenido a raya durante medio siglo.

No me despido de ustedes. Deseo solo combatir como un soldado de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el título “Reflexiones del compañero Fidel” . Será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso.

Gracias

Fidel Castro

Etiquetas: ,

jueves

La Guerra, La Paz y yo

Hoy leí por ahí, en algún lado la consigna: "No queremos que el gobierno nos eche la mano, queremos que nos quite el pie de ensima" (sic.). Y yo estoy, más o menos de acuerdo.

Es que comenzemos por el principio. ¿Alguien podría decirme qué carambas era la APPO? Y no digo sus siglas, porque esas me las aprendí bien, sino qué demonios era lo que buscaban, ese si era un misterio. Verán, yo pienso que las cosas en México no pueden seguir igual o se nos va a venir una guerra encima, también pienso que el cambio no puede venir de la clase política por más que sea AMLO (y conste que yo le hice campaña y debemos reconocer que la calaña de sus enemigos lo engrandece) el que lo diga; igual, pienso que ni siquiera necesitamos un gobierno y muchas cosas que son de verdad espeluznantes para alguien poco acostumbrado a mí (bueno, ni tanto).

A lo que voy es que organizaciones como la APPO o el EZLN han deslavado mucho todo lo que tiene que ver con la revolución. Porque los problemas en Oaxaca no se van a resolver con la salida o entrada de un gobernador y, me parece, conste mi ignorancia, era su única consigna: "Va a caer, va a caer, Ulises va a caer...", lo cual nos hace pensar que era más bien un grupo político tratando de reventar un gobierno que, también conste claramente, no dudo que sea nefasto, abusivo y todas esas cosas que le atribuyen ¿pero con el cambio de gobernador se iban a eliminar todos esos siglos de explotación? Y la respuesta lógica, con mi lógica, es no. No niego que había mucha gente buena y sincera, pero que murieron engañados, porque los malvados APPOS lo único que querían era un hueso; y si no, ¿han visto imágenes de estos seres? ¿reconocen a algunos que también estuvieron en los machetazos en Atenco?; y eso quiere decir que es mucha coincidencia o que de plano, estos hombres se contratan bien para hacer bien su trabajo. Lo de Oaxaca necesita, como lo necesita todo el país de algo más que una elección limpia, necesita voluntad y fuerza para hacerse y, como ya mencioné, esa fuerza no puede venir ni de los políticos ni de las leyes que ellos mismos hacen.

Al inicio, yo estaba enamorado de los escritos del Sub comandante Marcos (llamenme puto, no me importa). Expresaba tantas cosas contenidas en el pueblo desde hacía tanto tiempo que lo consideré mi ídolo y, confieso, tengo una playera con su foto y postales y muchos escritos de él en mi memoria: "... para todos todo, para nosotros la dulce rebeldía..."; pero la verdad es que hoy hay demasiadas incongruencias con este personaje y si algo no se puede aceptar de un líder de la clase que él pretendía ser es eso, la doble moral. ¿O será que Fox de verdad arregló lo de Chiapas?, porque el EZLN ya no es el grupo guerrillero de el 94, hoy es más bien un mini-partido político sin pies ni cabeza, que no está claro que quiere, pero que ya no busca más la liberación de su pueblo. El día que tomaron las armas, de verdad hubo más de uno que tembló, pero hoy, hay más de uno que puede estar muy tranquilo, porque el tal ejercito zapatista no resultó en nada diferente y terminó siendo algo bastante risible, eso sí, con mucho apoyo internacional y hasta con su propia estación de radio; pero nosotros, los que creímos en ellos, no buscamos eso.

Porque la paz es una cosa peligrosa. no debemos perder de vista el hecho de que si hay una cosa que ha cambiado para siempre el rumbo de cualquier lugar y de su gente, es la guerra, que no necesariamente tiene que ser con armas, puede ser ideológica, aunque de esas ha habido tan pocas y de tan triste final que por eso no las recordamos tanto, pero el ejemplo fue Chile, que con Salvador Allende ponía el ejemplo al mundo de como el socialismo sí podía llegar al poder por la vía democrática y, desgraciadamente, todo se vió frustrado pro el golpe de estado hecho por el militar recién muerto que no merece la pena las letras de su nombre. México también tuvo su época de gloria, cuando e General Lázaro Cárdenas instituía por aquí y por allá algunas cosas socialistas tan justas como la educación y el conocimiento para todos, que siguen hoy en pie como en aquellos tiempos, y eso que era un gobierno priísta. ¿Qué tanto bien le ha hecho la paz a México? Yo digo que muy poco, porque dentro de esa paz forzada, hemos perdido muchas cosas y nos hemos adentrado en terrenos tan tenebrosos como lo es el egoísmo, el valemadrismo, la ignorancia y nos han hecho parte de su rebaño. El pueblo iraquí (terroristas dicen unos, a mí me gusta decirles héroes) no demuestra cda día que la libertad sigue siendo un anhelo y un ideal bien grande por el que vale la pena morir; incluso el presidente Hussein dió su vida por esa libertad, ya que al tratar de humillarlo, lo convirtieron en un prócer loable para cualquier causa justa. A ritmo de tres soldados muertos por día, están demostrando que un pueblo unido es capaz de vencer a una super potencia y demuestra que el pueblo, en realidad, no necesita de un gobierno que "vele por sus intereses". Para que esto siga así, la democracia (que es más bien el poder o la ciencia de dominar a la gente sin usar la represión armada) es una herramienta ideal. La mayoría nunca ha sido muy inteligente, no recuerdo qué filosofo griego pensaba que la masa era torpe, y la publicidad nos lo demuestra todos los días ya que es capaz de hacer en nosotros necesidades tan inútiles como tener un celular, una buena conexión a internet o comparar en el sitio de moda. En este mismo principio está basada la democracia, y tanto es así que en los tiempos de Hitler alguien más o menos iluminado dijo "de tanto repetirse, una mentira termina convietiéndose en verdad", o algo por el estilo.

En esas luchas de las que yo hablo, se debe buscar siempre la libertad y la justicia, nada más. Si uno comienza, como hacen tantos, a buscar un puesto porque desde el gobierno puede hacer más, entonces ese alguien está perdido para la causa (es que me gusta hablar así). Hay dos causas a seguir, las justas y las que no lo son; y dentro de las últimas, están aquellas que originaron este escrtio largo y aburrido, que son las que ni a propósito deberían llegar. Salud y mejor me pongo trabajar o me van a correr y entonces si que habrá machetazos.

Etiquetas: , ,

martes

De privatizaciones petroleras

Nohé me ganó el punto, pero aún así, quiero dar mi opinión.

A mi gusto, las paraestatales siempre ahn sido un gran problema para nuestro país, aún cuando han sido algunos de los principales logros que México ha conseguido como país. Hoy me vienen a la mente dos nombres que poco a poco han pasado a ser parte del imaginario popular como cosas que existieron y, que en esencia, eran fuentes de justicia social: Conasupo y Telmex (en aquella época Teléfonos de México). La primera de ellas, dedicada a abastecer a las familias con artículos para la despensa a precios razonables, desaparecida en el funesto sexenio de Carlos Salinas; Telmex, por su parte, pasó a manos del insultante "Hombre más rico del mundo", don Carlos Slim. Además, todos debemos recordar la privatización de la banca, esto en la década de los 70 y 80, que trajo como consecuencia casi invisible, la crisis del 94 y el tan mentado (y olvidado) Fobaproa.

En 30 años de privatizaciones, no hemos ido a ningún lado. Porque el gran punto de estos hombres que pugnan por la apertura a la inversión extranjera es que con dicho dinero, el servicio al usuario será mejor, las tarifas más bajas y, yo no sé de qué modo, se contribuye a la justicia social. La cuestión es que el servicio pudo mejorar, es cierto, pero a qué precio, porque no es más barata la tarifa y a mí no me benefició en nada esa privatización, aún cuando existe la tan mentada competencia. Mentiría si dijera que, en promedio, México no se ha beneficiado económicamente, y si no, hagan la media entre su sueldo y el del magnate mexicano y vean como somos una potencia en ingreso per capita. Y de la banca qué decimos, se fueron a la quiebra y resultó que el pueblo, tan lindo, los tuvo que sacar a flote y de eso ni tu ni yo recibimos nada, excepto una deuda del tamaño del universo que tendremos que pagar a no sé quien. Dos fracasos que en realidad no tienen impacto alguno en la población mexicana porque siempre ha sido así para nosotros, los que nunca hemos ido al banco (aunque a mí me pagan en uno asiático) y los que ni teléfono tenemos (aún ncuando si tengo un amigo kit), porque aún cuando se trata de bienes de la patria los que se usan, como es el espacio aéreo y el dinero de la gente, como que no se siente tanto, ¿pero es lo mismo con el petroleo?

Yo no me sé cifras, pero recuerdo que hasta hace algunos años el mayor ingreso del gobierno de México ha sido la exportación de crudo, luego vinieron los pisanos y, con todo y muro, hicieron su gran parte y son, por lo menos asi nos hacen creer, los que más dinero meten a nuestro país. Pero el petroleo ahí está, haciendo el bien sin mirar a quien. Una vez, en mi salón, alguien dijo "es que nosotros no vivimos del petróleo" quien lo dijo fue una QFB que desde hace muchos años vivía de la industria privada y que ya había perdido la sensibilidad de pensar en el beneficio común; ese día todo concluyo muy mal, porque los que sí vivíamos del oro negro en forma de sueldos de maestros y demás trabajadores del estado, servicios públicos y hasta seguridad tuvimos que ofendernos ante tal declaración. Porque si están tan seguros de que los inversores extranjeros son la solución, ¿cómo van a evitar que ellos no obtengan ganancias?, porque hoy mismo (si hoy, época de recesión económica) necesitan dinero y pues yo lo obtedría de ahí; ¿cómo evitarán que todo ese dinero salga del país y de él no se vea nunca nada? y sobre todo, ¿esas ganacias, cómo le vamos a hacer para sustituirlas?

La cosa no es sólo de nacionalismo a ultranza, es cuestión de lógica y de ponerse apensar de la importancia que tiene el crudo en las vidas de todos y de lo que ha pasado en el mundo privado; Petrobras es hoy una empresa líder, pero vayan a los cinturones de pobreza de San Pablo, en el mismo lugar de playas y bellas mujes, pregunten ahí que opinan de esas privatizaciones y, casi lo puedo apostar, muchos ni se enterearon. No sé, pero me parece que privatizar no es la solución. Fíjense, hace como dos años se firmó un tratado energético en el cono sur, en donde se grantiza la producción energética y de gas natural durante mucho tiempo sin una gota de capital privado. Digo, está bien que Hugo Chávez caiga mal a veces, pero hay que reconocer que el hombre a tiene buenas ideas; porque hay que ver hacia el sur, hacia allá está el camino, hacia el norte sólo hay paredes que un día caerán.

Creo que hay que estra atentos e informados, porque así nada más no pueden quitarnos las cosas, aunque creo que eso no sucederá, porque ellos siempre han sido igual y el pueblo mexicano siempre ha sabido defenderse. Ya el tiempo decidirá la forma de la defensa.

Es necesario que un día nos pongamos apensar como pueblo y dejemos al individuo en paz.

Por cierto, vayan y me dicen que opinan.

Etiquetas: , ,