martes

Cosas terribles pasan por mi mente

Desde ayer por la mañana, hice un sesudo análisis sobre el comportamiento de la gente y, en definitiva, esto es lo que más me molesta de las personas. No hay orden, sólo las pongo conforme me acuerdo y siento un calambre del coraje:


  1. ¿Qué le cuesta a la gente bajarse a 10 metros de la parada del camión cuando este está detenido y tiene, a huevo, que esperar a que el transporte público esté de nuevo en movimiento para pedir su parada... 2 segundos después de iniciar a avanzar?
  2. ¡Qué tal cuando pides permiso para pasar al asiento de la ventana y te dan... 10 mm de espacio para maniobrar! ... ¡Y todavía te ven feo por pegarles o algo así!
  3. Este debería ser 2.1, pero bueno. Me castra cuando el camión va atascado y entonces, al de la ventanilla se le ocurre bajar; en realidad esto no tiene nada de malo, excepto cuando te topas con un inepto que no se mueve hacia ese lugar dejando sentar a alguien más de manera sencilla a pesar de que el inepto en cuestión se baje hasta la última parada... dejándote 10 mm para maniobrar y viéndote feo...
  4. Yo hago esto, pero qué lindo sería que cuando vamos solos, nos sentáramos en un asiento con alguien más, ya que cuando tu vas con tu novia, mamá, hermana, amiga, pretendienta, escort o quien sea, te tienes que sentar en asientos separados ya que nadie cede el lugar... y ni lo intentes o recibirás un fusil con la mirada.
  5. Dan ganas de asesinar a los transeúntes que le hacen la parada a los camiones a mitad de cuadra; eso en la ciudad de Toluca, como todo mundo sabe, provoca que te pierdas no solo uno, sino hasta dos verdes, todo por algún imbécil que hace esto...
  6. Pero nada como pedir la parada a la mitad de a cuadra, correr para alcanzarlo, hacerte enemigo de todos los que van arriba apretujados en el camión, ser amenzadao de muerte y... ¡equivocarte por no leer la ruta! (¡))#&#%$"#"!%!)
  7. Los camioneros son finísimas personas, tiran piropos ultra-creativos, son unos caballeros, ponen buena música y son muy amables, pero señores: ¡No es necesario hacer la parada a cualquier ser vivo en la avenida (llámese árbol, transeúnte u otro ente)!
  8. Es genial caminar por la banqueta (iba a poner acera, pero se iba a leer bien mamón) driblando personas, te hace más hábil y te despierta, pero por favor, ¿qué necesidad si podemos hacernos a un lado si nuestro proósito en la vida es ir pendejeando por ahí?
  9. Niños de primaria de la SEP (y secundarias también) en autobuses atascados: ¡No se carguen la mochila con los dos tirantes! ¡Ocupan más espacio! (de esto ellos tienen poca culpa, ya que a duras penas crecen con semejante peso)
  10. Ok, los camioneros casi siempre son unos patanes (contradicción al sarcasmo del punto 7), pero a veces, muy de repente, te toca uno más o menos decente... ¿Es necesario dirigirse a ellos con groserías cuando hacen lo correcto, como no hacer parada después de la esquina o en el tercer carril?
  11. ¿Se han sentado junto a una persona que huela mal (¡pero mal así, de no mamar!)?
  12. Yo no soy un antisocial, pero a veces uno no tiene ganas de hablar y, en mi caso, nunca falta la señora amistosa que quiere hacerte la plática... Y si eres una chica linda, nunca te hará falta el galancito de pueblo que te comienza a pedir tu número y esas cosas (¡SÍ, ESAS COSAS!)
  13. Los niños de las secundarias son una estaca clavada en la espalda por las noches, cuando van gritando, cantando, patendo los asientos, diciendo pendejada y media, corriendo en el pasillo y así, al final de la jornada, cuando uno está más hasta la madre y sólo quiere silencio...
  14. ¡Los güeyes que se suben a cantar y tienen el mismo talento que yo tengo para escribir! ¡Yo les doy 10 varos, pero para que se bajen!
  15. ¿Nunca les ha tocado que tener un billete de a 100 varos es peor que no llevar dinero? (¡uno de a 500 es imposible de cambiar, es más fácil pedir limosna!)
  16. ¿Qué se creen los pendejos que van mojando gente así nada más, de ganas? Ojala un día en lugar de un charco se encuentren con un bache madreasuspensiones...
  17. Los semáforos de Toluca (estos no son gente, pero ya me encarreré)...

Toda esta mala vibra por haber llegado tarde, en fin. Debe haber más cosas, más castrantes aún, espero sus comentarios... Este post está sujeto a actualizaciones postprandiales (¿quihubo con el término?).

Esta rola la escuché mientras angustiado veían la inexorable marcha del reloj (chale):


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Choro ambientalista


El calentamiento global no es uno de los temas que más me quite el sueño, de hecho, estoy de aceurdo con Marcelino Pereyó que piensa que el mundo está lejos de consumirse en un calor agobiante, que derrita los polos y tales cosas; es cierto que la tierra está cambiando y nosotros hemos acelerado ese cambio, pero de todos modos, era irreversible. Históricamente sería complicado para mí explicarlo porque hay muchas cosas que no sé, pero antes de nuestra era se vieron cambios climáticos que desencadenaron extinciones masivas de forma natural (o sea sin nosotros, porque al final e cuentas, nosotros seguimos siendo una cosa natural, con todo y nuestros inventos "artificiales"). Hoy aún es la naturaleza la que quiere deshacerse de nosotros, pero igual no es de esto de lo que quiero hablar.

Algo que de verdad si me duele es todo lo malo que hemos hecho con nuestro mundo. Hace 25 años, yo estaba apenas en la panza de mi mamá y todo parecía bien. Frente a la que hoy es mi casa había un monte hermoso, pletórico de árboles que le dan su nombre de "Monte azul"; las ciudades eran infinitamente menores de lo que son ahora y la contaminación del agua (comprar agua embotellada era para los que no podían tener un pozo en su casa) era apenas un problema letente, pero que no debió ser por principio de cuentas. En menos de un cuarto de siglo, las ciudades han crecido de manera exhorbitante, el agua ya no se puede tomar si no es "De los Ángeles" y el aire y los árboles están pasando a ser un cuento de fantástico, lleno de venados, zorrillos, conejos, serpientes, águilas, halcones, zopilotes, coyotes, cacomixtles, tortugas, peces, garzas... Hoy no queda mucho.

No pretendo hacer una teoría que explique toda esta situación. Nohé el otro día nos dio una muy buena que se basaba en la falta de amor y yo digo que es cierto. Nos hace falta amor por algo que no seamos nosotros y que no se escriba con signo de pesos (dólares o euros). Cuando nuestros abuelos mexicanos estuvieron en el mundo sintieron un profundo respeto por la naturaleza, de ahí que adoraran a la lluvia, la tierra, el sol, las plantas, los animales, las montañas, los volcanes y casi cualquier elemento natural; no porque fueran tontos o porque su alma estuviera menos desarrollada que la nuestra, sino porque sabían de la importancia que tenía el mundo, que un árbol no podía ser talado sin recibir un castigo a cambio, que un conejo no podía morir sin antes pedir permiso para quitarle la vida; los abuelos sabían que el cielo un día se detendría si le hiciéramos algún daño al universo que nos rodeaba. Ellos tuvieron la enorme capacidad para entender que nosotros no somos, ni fuimos jamás los reyes de la creación, sino un grano de arena más, eso sí, con la capacidad de contemplar y maravillarse con todo lo que nos había sido dado. Si nosotros fuéramos ellos, sería otra cosa, estamos ciegos.

Hoy, sumergidos en una sociedad que no sabe más allá de comprar y vender, no nos damos cuenta que por cada hambuerguesa que comemos un animal ha dejado de existir, que por cada 100000 hojas (si ustedes quieren) un árbol ha muerto; nos hemos alejado a tal grado de nuestra naturaleza que andamos por el mundo llenos de temor por lo que nos puede suceder cuando en realidad lo hemos sabido siempre.

Yo no busco salvar al mundo, porque no puedo, lo que yo quiero es cambiar a una sola persona. Espero lograrlo algún día.

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Spot bloggero

¿Han notado lo increíblemente pocas que son nuestras necesidades? Y hablo de lo que en realidad se necesita para sobrevivir: comer, dormir y algo de ropa (digo, uno es pudoroso); pero creo que resueltos estos tres verbos, se puede subsistir sin problema alguno.

Esto lo digo porque ayer, mientras esperábamos al camión, Nohé y yo comenzamos a pensar en lo que se está conviertiendo la economía de la gente. Y pensándolo bien, esto tiene mucha relación con casi todo lo que sucede en el mundo actual.

Todos los días, estamos sujetos a un bombardeo abrumador de publicidad. Dicha publicidad nos hace sentirnos necesitados de tal o cual producto y esa necesidad nos hace comprar. El mundo actual no está diseñado para nada más que comprar y vender. Porque en realidad yo no necesito un celular nuevo, ni una computadora, ni un coche y casi nada de lo que me ponen por enfrente los amos del mercado. Es cierto que al inicio de este escrito dije que se necesita ropa, pero da exactamente lo mismo un pantalón Levis que uno marca Cimarrón o de los que hacen en el taller que está por mi casa. Vender y comprar una marca se me hace de lo más estúpido que podamos hacer como humanidad y sin embargo, la marca de nuestra ropa nos hace distintos a los demás.

Yo he defendido a capa y espada desde hace mucho tiempo la idea de que todos somos iguales en todos los sentidos; tenemos los mismos derechos y dentro de esos derechos, está el tener aspiraciones comunes. No existe una sola razón por la cual un hombre o una mujer tenga acceso a algo mejor que otro por el simple hecho de vestir un traje de Versache o unos lentes Armani (esto sólo por enumerar dos cosas básicas) y no hay razón por la cual haya gente que tenga que resignarse a la miseria. Este ambiente consumista muy lejos de hacer nuestras vidas mejores nos hace ver a nuestro prójimo como alguien que no es igual a nosotros, es decir, son superiores o son inferiores. Porque los términos de "naco" y "gente bien" o "gente bonita" no tienen cabida en un vocabulario pensante. Existen, tanto que las acabo de escribir, ¿pero ustedes de verdad creen que deban hacerlo?

A mí me gustaría suponer, como se suponen las estrellas en el día, que estoy hablando de cosas evidentes y sin embargo, con tristeza, noto a cada día que no es así. Hay muhca gente muy suceptibe a esto que les cuento, fíjense bien en el comportamiento del público, observen sus frases, sus poses, su ropa: el simple hecho de trarer algo de "moda" nos indica quién va ganando en la lucha por su mente. La publicidad nos ha hecho dependientes completamente de estos artilugios y nos ha hecho olvidar o confundir otras razones, por ejemplo la felicidad confundida con la satisfacción de haber coprado algo deseado. Estas tácticas son otras formas de escalvizar a un pueblo; así, publicidad y religión nos quitan la libertad.

Este mismo consumismo hace que el mundo sea un lugar peor. Para comprar, se necesitan cosas que vender, para hacer esas cosas, se necesita una industria que consume recursos, recursos que en su mayoría son irremplazables. ¿Y si hay mercancía de más? Muy simple, se destruye para que el precio en el mercado no baje demasiado, porque si baja, habrá problemas económicos, habrá desempleo y habrá una pobreza debida a la abundancia. ¿Y si no hay gente para comprar? Bueno, vean las noticias y empiecen a ver como los gringos comienzan a sufrir estas cosas que debe haber gente que entienda más que yo.

Lo verdaderamente triste del asunto es que últimamente esto mismo está pasando con casusas que en un tiempo fueron justas. La democracia hoy en día está en su pleno apogeo, pero esta democracia no es esa idea romántica del gobierno del pueblo, hoy es el dominio del pueblo por la masificación del poder. Pan y circo, como dirían los romanos, que tanto sabían de conquistar pueblos. Hoy en día ideas como el socialismo, la libertad, la "izquierda" política y todo esto por lo que mucha gente dió sus vidas tiempo atrás, se ha convertido en un ardid para llegar al poder. Poder que luego se traducirá en cantidades groseras de dinero, dinero que servirá para comprar cosas, cosas que venden los publicistas. Es triste pero es.

¿Cómo sería todo si fuera diferente?

Mis amigos, ésta es la pregunta clave.

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lunes

¿Quién podrá defendernos?


¡¡¡Ya ni los diccionarios on line se salvan de la promiscuidad!!!

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jueves

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Hace algún tiempo, todavía me parecía divertido ver llena la bandeja de entrada del correo electrónico. Hoy ya no lo es tanto y, la verdad, a veces quiero que no sucediera así.

Cuando la fiebre del internet y el correo tuvo su efervecencia, yo ya estaba bastante crecidito, porque aún soy de esos raros especímenes que hicieron algún reporte o trabajo para la FACULTAD en una máquina de escribir (tanto eléctrica como mecánica). Entonces, hacemos cuentas y yo ya tenía casi 18 cuando cree mi primer correo electrónico personal, a petición de alguien quien quería platicar conmigo y mandarme cosas (¡si, si me acuerdo que fusite tú!). Y así quedó creada la cuenta de hotmail que aún conservo para el msn (mayores informes en mi otro correo). Luego, vino la época en donde ya nadie usaba a los pobres libros para obtener información y la (¿o el?) internet se hizo la herramienta por excelencia, pero se necesitaba mucho espacio y así, apareció mis segundo y tercer correos, que conservo y reviso casi a diario. Ésta era la época divertida en donde recibias cadenas con chistes malísimos, refelxiones super cursis o alguna otra torpeza del tipo "mándala a 5 amigos y presiona F5 para ver que pasa"; de repente, alguien también llegaba a ponerse literario y te escribía una carta moderna...

Cuando entré a trabajar me pareció fabulosa la idea de poseer una cuenta corporativa(nombre.apellido@blah), es más, alguien por ahí dijo que parecía ejecutivo importante (¡otra vez tú!) y fue, pero lo que no imaginé fue la tortura que puede llegar a ser. Verán: a veces uno tiene muchas cosas que hacer, trabajo de aquí, de allá, o de más allá y así, sin deberla ni temerla, llega un mail de Dinamarca, de Argentina, de Alemania, de Holanda y todo tu día se hizo añicos porque lo recién llegado es prioridad y lo que estabas haciendo tiene que pasar a segundo término. Es verdaderamente bestial la cantidad de información que uno puede recibir. Generalmente yo llego con la esperanza de que no haya un mensaje nuevo en la "inbox", pero siempre es inútil. Y la cuestión no es sólo que te giren instrucciones, sino que a veces son preguntas tan complicadas (en la forma) que hay que pensar muy bien que palabras utilizar para enviar la respuesta y no confundir a tu interlocutor (por así llamarlo) y, aunque parece exagerado, este proceso puede llevar no sólo varias horas, sino días porque hay que mover cielo, mar y tierra para poder responder con un escrito decente. Mi caso es, en realidad, muy fácil de resolver. El récord impuesto por mis acreedores-toruradores-remitentes es de 20 "meils" en un día, con posibilidad de respuesta en una semana, pero hay personas como Nohé que de seguro dobla esa cantidad, o el de mi jefe que se la pasa horas enteras revisando cuales son los que vale la pena contestar o no (imagínenese ustedes la cantidad y ya ni piensen en cuánto se hace en responder). Creo que soy alérgico a la tecnología, a pesar de que mi área de trabajo sería imposible sin este tipo de herramientas. O sea, que en resumen en este escrito no llegué a nada más que a la queja vil.

Así que si tu que me lees, pon un comentario en los próximos cinco segundo y algo que has deseado desde hace mucho se hará realidad, si no algo muy malo puede sucederte a tí o a tu familia...

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